martes, 30 de julio de 2013

JOROBA, JOROBANDO...

 
JOROBANDO, QUE ES GERUNDIO
Juan trabajaba en una reconocida empresa y sentía que este gobierno iba a putearlo. Más bien, lo sabía. Él era indefinido… Tanto tiempo y esfuerzo buscando este status y ahora…
Carmen, su mujer,  trabajaba en otra empresa parecida y ambos tienen tres hijos menores.
Pero de pronto, Juan empieza a oír ciertos desatinos místicos y ciertas banalidades que, en ese momento, creía fuera de onda. “No puede ser así…” (Pensaba para sí mismo).
¡¡UNA NUEVA REFORMA LABORAL…!!
A Juan le entregó su enlace sindical, un buen día, una carta en la que se podía leer claramente que la ley vigente le podía rebajar la indemnización por despido improcedente en el caso de los contratos indefinidos hasta 33 días por año trabajado con un máximo de 24 mensualidades (en lugar de 45 días y 42 mensualidades como se suponía hasta ahora).
Juan pensó que aquello no iba directamente dirigido a él, sino que sería una maniobra obscura del jefazo de turno.
Pero además, le especificaron las causas de un presunto despido procedente con una indemnización de 20 días por año trabajado, con un máximo de un año de salario. Increíble y patético…
Juan se empezó a acojonar. Para justificar un despido objetivo, la empresa sólo tenía que justificar que tiene pérdidas actuales o previstas o que ve disminuir de forma persistente sus ingresos.
A punto de terminar su turno y siendo casi las nueve de la noche, a Juan le entran los temblores típicos de lo desconocido y lo irracional. Y aun le faltaba un punto por leer. Uno llamado: REGULACION DE EMPLEO, lo que es lo mismo, regulación de los ERES.
En su empresa  se iba a permitir que los despidos colectivos se desarrollaran sin la necesidad de la autorización laboral.
O sea… Su jefe, con un expediente que es previo a un informe de la Inspección de Trabajo y que exclusivamente verificará si se han cumplido correctamente los trámites, podrá joderles la vida.
Entonces Juan recuerda ciertas conversaciones con sus compañeros de turno… Hasta recuerda aquellas tediosas reuniones con el comité, donde les explicaban y auguraban la limitación en la prorroga de los convenios a un año. Es decir, una vez que vence el plazo de vigencia el convenio sólo se puede seguir aplicando durante un año. Si antes de ese plazo no hay acuerdo para renovarlo, los trabajadores pueden perder los beneficios del convenio de empresa y deben regirse por el sectorial.
Juan se veía, (mentalmente), en la puta calle… Se veía mendigando en una esquina…Simplemente, podrían perder los derechos adquiridos durante años de negociación colectiva.
Conociendo a su jefe, la empresa se descolgaría del convenio, provocando con ello la modificación de las condiciones salariales. Y Juan vuelve a pensar… “Vivienda, coche, comedor, libros de los nanos, luz, agua, comida…”
El descuelgue permite modificaciones en la jornada laboral, horarios, funciones, salarios, etc. En definitiva, se pacta no aplicar parte de convenio del sector… ¡¡Patético…!!
Ahora Juan, sale de trabajar. Su mente no está para tomar café con los amiguetes del trabajo. Quiere llegar a casa lo antes posible y abrazar a su mujer y sus hijos.
Los niños duermen, pero Juan besa a Carmen y la abraza fuertemente, mientras le susurra al oído… “Cariño… ¡Estamos jodidos…!”
¿Quien esta pagando ahora la locura en la que hace años nos metieron los bancos con el beneplácito de los políticos? Sacad vuestras propias conclusiones.
 
Dedicado a Daniel y familia
 
Pah Morvedre.

1 comentario:

  1. ¿Enlace sindical?. Hace unos cuarenta años que ese término franquista, propio del sindicato vertical, no existe ni en el lenguaje ni en las normativa de los representantes y delegados sindicales. Otra cosa es que consideremos a los supuestos actuales sindicatos de clase como verdaderos sindicatos verticales.

    ResponderEliminar